HISTORIA1

Mamá Olímpica

México - 2016/05/11 - Madre de familia y medallista olímpica por México, es una combinación difícil de encontrar, y más aún en un país en el que los deportistas que alcanzan la gloria en la máxima justa deportiva del planeta son contados.


IRIDIA copiaUno de esos casos es el de la taekwondoín Iridia Salazar Blanco, quien hoy festeja su séptimo Día de las Madres a lado de sus pequeños Dhasa y Logan Viera Salazar.
Capitalina por nacimiento, pero queretana por adopción, la medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 platicó con PLAZA DE ARMAS, El
Periódico de Querétaro, asegurando que festejar este día es algo incomparable, ya que sus hijos representan lo más importante para ella.
“Cuando nace tu hijo te enamoras, es un amor que te cae de bomba. Una ocasión leí que los hijos son el manual intensivo que Dios nos da para aprender cómo amar a alguien más que a ti mismo. Efectivamente fue así, todo lo demás quedó en segundo término y la celebración del 10 de mayo implicaba todo eso, el sentir ese amor tan grande que un ser humano puede llegar a sentir por otra persona”, declaró.
Su hija mayor es Dhasa Viera Salazar, una pequeña de 7 años con la que aprendió la tarea de ser mamá y con la que se considera muy aprensiva.
“Dasha significa regalo de Dios, desde el embarazo fue una niña que no me dejó dormir, tuve muchos síntomas desde náuseas, mareos, muy incómodo. Como toda mujer es emocional y complicada, la inculcamos en la disciplina de taekwondo, pero como toda niña le gusta lo suave, lo dulce y es muy tierna que siempre está feliz y me contagia eso”, señaló Iridia.
Por su parte, la experiencia con Logan, quien tiene 4 años, ha resultado más fácil, ya que se trata de un niño bastante independiente al que le ven cualidades para la práctica del deporte.
“Como es niño y fue el segundo te relajes un poco más, no estás tan nerviosa y todo ha sido mucho más fácil. Es un niño muy independiente al que le gusta hacer sus cosas y a mí me facilita las cosas. Tiene habilidades sorprendentes, muy naturales, tiene su flexibilidad desarrollada desde que tiene un año y se le facilita el deporte, ahora hace falta que le guste el taekwondo”, manifestó.
Retirada del mundo del alto rendimiento, Salazar Blanco detalló cómo combina su faceta de madre de familia y el deporte, algo que para ella es igual de importante que la parte académica, ya que esto complementa la educación de los niños.
“Desde muy chica el taekwondo fue mi pasión, me dediqué toda mi niñez, adolescencia y juventud en estar consolidado mi carrera deportiva y olímpica. A raíz que me caso, quedó embarazada de Dasha y empieza la responsabilidad y una exigencia mayor, porque sabes que ya tu trabajo no es una medalla olímpica, sino que tu trabajo como madre va implicar en lo que se conviertan tus hijos en un futuro. Es un trabajo muy difícil en muchas circunstancias porque se manejan muchas emociones, pero también muy bonito, mis hijos han sido lo mejor que me ha pasado en esta vida, le doy muchas gracias a Dios por brindarme la confianza de formar parte del crecimiento de estos dos angelitos y es una etapa muy hermosa la que estoy viviendo ahora”, aseguró.

Foto de Archivo
Foto de Archivo

Al igual que ella, su esposo Gessler Viera compitió en unos Juegos Olímpicos, por lo que acepta que le gustaría que sus hijos les siguieran el paso.
“Ambos sabemos que el deporte implica más que deseo, implica mucho trabajo, constancia, perseverancia, y son todos esos factores que se junten para un solo objetivo. Si me gustaría, pero ahí depende de ellos, hay un momento en nuestra vida como deportistas que el impulso y motivación de los papás es importante, pero llega un momento en el que ya depende de ti, en lo que quieres hacer y lo que quieres lograr”.
Ya con la experiencia de ser madre, Iridia reconoce aún más la labor que realizó su mamá con ella y con sus hermanos Oscar y Rodrigo, quienes también figuraron a nivel internacional dentro del taekwondo, pero más allá de lo deportivo, destaca la formación de valores que les dio.
“Mi mamá también practicaba taekwondo, mis papás se conocieron practicándolo y en la casa no se hablaba de otra cosa que no fuera taekwondo. Fue difícil también para mi mamá, porque ella ya tenía que estar del lado de mamá, era muy apasionada y a veces era la que más nos regañaba sino hacíamos las cosas bien. Pero hicimos un gran equipo como familia y eso se reflejó en los resultados, cada quien con sus características y mi mamá nos fomentó mucho el amor entre hermanos, el respeto y los valores”, apuntó.
Ahora, Iridia se dedica a la enseñanza del taekwondo en distintas escuelas a lo largo del país, tres de ellas localizadas en Querétaro, donde busca proyectar a los niños y jóvenes que tengan cualidades.
“Mi objetivo es desarrollar el deporte en México, no solo en el taekwondo, sino en el deporte en general. Ofreciéndole a los jóvenes la posibilidad real de convertirse en campeones”, agregó.

Fuente: PlazaDeArmas

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